Reflexiones de una currante
¿Cómo es posible que creas que te encuentras ante la luz, si apenas intuyes lo que se encuentra a tres palmos de tus narices?
Acaso creíste que te ibas a ir de rositas, para nada pimpollo.
Conque estas tenemos, hasta cuando piensas soportar la oclusión a que te ves abocada.
Si te fueras ocultando se te vería el plumero.
Ni te creas, ni lo pienses, nada será como lo planificaste.
Aunque creas que todo está controlado no es así, todo queda sujeto a la arbitrariedad.
Algo está cegando. Los propósitos e intenciones quedan al descubierto para que aparentemente todo sea visible. Es una forma de ocultamiento.
Sucede que tiran de ti y te dejas llevar por la ola. Quemas el último arredro que tenías y al salir quedas vacía, sin contenido. Han secado tu alma con torcidas palabras. Aparentemente no sucede nada. Te ocultas cual víctima dañada. Perdiste los estribos y en ello perdiste el combate, te ganaron la partida. Descuida que es posible que la marea crezca y aumente tu culpa. Sí culpable frente a los otros por no callar y no hacer ver que todo va bien.
El precio es alto. Pago el diezmo a mi amo. Creíste que ya no hay amos, te equivocas.
Por qué cada mañana te alerta la alarma y das esos pasos que te llevan lo quieras o no.
Por qué esperas que la semana te lleve al sábado y domingo para disfrutarlos.
Y los días festivos y vacacionales. Pequeñas dádivas que el amo te va dando para que aguantes.
Ya cuando, como un guiñapo, te sientas sin fuerzas y aún puedas seguir algún paso podrás creer que muchos proyectos se harán realidad. La vida de golpe te dará el bandazo y perderás toda posibilidad.
Lo vi en tus ojos pero yo era joven y no recogí el mensaje. Pues que te has creído que éramos libres. Mentiras y engaños. Sobrados de fuerza nos paran el paso. Correas agarran los cuerpos que tiran de uno y otro carro.

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